Una necesidad básica de cualquier asentamiento humano es el abasto de agua.
El agua es imprescindible para la vida, para la limpieza y para la alimentación de plantas y animales. Siglos atrás, el agua se recolectaba de ríos, razón por la cual muchas ciudades nacieron a la orilla de estos.
Uno de los primeros dispositivos para el transporte de agua, fue inventado en Mesopotamia en 3000 AC; consistía de una vara, como de 2 mts. de largo, con una cuerda y cubeta en un extremo y una piedra de contrapeso en el otro. El principio de palanca facilitaba subir la cubeta cargada de agua, para luego verterla en una canaleta para su distribución.
Con el crecimiento de los asentamientos humanos, la recolección y transporte del agua se hacia más difícil al estar más alejadas las viviendas del río. Las primeras redes de distribución dependían del flujo por gravedad a través de acueductos. Los romanos crearon complejas redes de distribución basadas en este principio, algunas de las cuales aún están en pie y en uso.