Los rascacielos decoran el paisaje de las principales ciudades de nuestra gran nación. No sólo representan un reto arquitectónico, sino que hay también otros factores de reto, tales como el bombeo de agua. Poca gente piensa en como se hace llegar agua a la parte alta de un edificio, para servicios cotidianos como es el agua potable, agua para baños y usos mecánicos tales como torres de enfriamiento y equipo de aire acondicionado. Conforme lea esto, entenderá que el diseño de tubería de cada edificio es tan importante como cualquier otro aspecto de
la construcción. No importa que tan grande y hermoso sea el edificio, este no es habitable sin agua.
En el pasado
Desde que han existido los edificios altos, ha sido necesario diseñar formas para distribuir agua en cada piso. El sistema más común, usado a fines del Siglo XIX y a principio del Siglo XX, consistía en un tanque en la azotea del último piso, en combinación con un conjunto de bombas a velocidad fija, operada por un interruptor de nivel, localizado en el tanque. Cuando en el nivel en el tanque alcanza una altura predeterminada, las bombas arrancan para bombear agua al tanque, o apagan estas porque el tanque se encuentra lleno.
El sistema de tanques en la azotea requería de calentar el agua en invierno para prevenir el congelamiento y durante el verano, el agua estaba caliente. Un problema inherente con el sistema de tanque era el ambiente de club vacacional que generaba a las palomas, lo cual creaba condiciones poco sanitarias. Aún se pueden ver algunos de estos tanques en muchos de los edificios más viejos en las principales ciudades, aunque ya no estén en servicio.
En la década de los cincuentas, los sistemas con tanques a presión neumática (hidroneumáticos) remplazaron mucho de los sistemas de tanque de azotea. Estos sistemas colocan el tanque hidroneumático dentro del edificio, eliminando el problema de las palomas. El equipo de bombeo bombea agua al tanque, presurizado por un compresor de aire, que entrega agua a los pisos. La mayoría de los sistemas trabajaban correctamente cuando recibían el mantenimiento adecuado, pero necesitaban de grandes áreas dedicadas a la instalación del equipo y eran caros de instalar. Adicionalmente, estos sistemas eran grandes consumidores de energía, dado que operaban a velocidad constante, a pesar de haber períodos de demanda baja, donde prácticamente no hay consumo de agua.
El presente
Hoy, los sistemas de presurización de agua, o sistemas booster han avanzado enormemente desde los primeros días de los tanques de azotea, infestados de palomas. Hoy los dueños de edificios tienen a su alcance muchas opciones para bombeo y control, que resuelven cualquier problema de bombeo, mientras brindan ahorros en espacio y energía.
Los sistemas de booster, vienen ahora prefabricados y montados en una base o chasis, lo cual facilita
la instalación. Con esto se pueden ofrecer muchas soluciones de diseño para cumplir con los requerimientos de las construcciones. Los dueños de edificios pueden escoger diseños avanzados de control de velocidad variable, lo cual reduce los costos de energía a la mitad, durante la vida del sistema, aumentando la vida útil de este por años.
La maravilla de los sistemas de velocidad variable
Los sistemas de presurización a velocidad variable están convirtiéndose rápidamente en la principal opción para los ingenieros de diseño y de operación, debido a sus ventajas de menor costo de equipo y consumo de energía, la eliminación de los efectos de golpe de ariete y los picos de presión asociados con la mayoría de sistemas de velocidad constante. Esto gracias a la capacidad de mantener una presión constante y precisa por medio de la velocidad variable.
Los sistemas de presurización de agua, con base en la velocidad constante, usan un transductor para sensar la presión en la línea y ajustar de manera automática la presión de descarga, sin importar la demanda o le flujo. El resultado es que la energía usada por la bomba se readuce conforme la demanda de flujo disminuye. Por otra parte, los sistemas de velocidad constante, mantienen la misma velocidad en la bomba sin importar el flujo, y dependen de válvulas reguladoras de presión (VRPs) para ajustar la presión del edificio. Esto es similar a pisar a fondo el pedal del acelerador de su auto, y controlar la velocidad de su vehículo pisando o soltando el pedal del freno, según requieran las condiciones de manejo.
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